Trofeos personalizados acrílico: importancia de enseñar a los niños a saber perder

por | 29 octubre, 2018

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A los niños les encanta recibir premios, sean estos un detalle pequeño o algo más representativo como los trofeos personalizados acrílico. Para ellos es muy valioso obtener una recompensa por el esfuerzo que realizan y el progreso que experimentan.

No obstante, la vida no se basa únicamente en logros; no es así durante la niñez y tampoco lo será en la adultez. A pesar de que esta dualidad es inevitable, muchas personas se rehúsan a aceptarla, convirtiéndose en adultos inseguros, con una autoestima herida. De ahí, la importancia de saber tratar dicho tema con nuestros hijos y enseñarles a mirar el lado positivo en cada experiencia.

Afortunadamente, los premios y trofeos pueden utilizarse como elementos didácticos. La enseñanza evidente, es que es justo recibir una recompensa si nos destacamos de alguna forma o hacemos las cosas bien. Pero esto solo es así cuando se gana; el niño debe saber que existe la posibilidad de perder y adicionalmente aprender a lidiar con ello de manera favorable.

No es fácil emprender esta etapa de la enseñanza infantil; a nadie le gusta perder y la dificultad de aceptar dicha situación no solo la experimentan los niños. En ocasiones resulta más complejo para los padres reconocer que sus hijos fueron superados por otros participantes y ya que ellos son sus principales educadores, afectan negativamente la manera en la que estos se comportan ante la derrota.

Sin embargo, es esencial que tanto padres como hijos, aprendan que no siempre se gana y que en la medida en la que los resultados se acepten, será una forma positiva de motivarse a la excelencia. De hecho, salvo casos excepcionales, ninguna persona obtiene el éxito en el primer intento. Se requieren de varias intervenciones antes de lograr el objetivo propuesto y esta es una realidad en todos los ámbitos de la vida.

Por tanto, si queremos que los niños de hoy sean profesionales exitosos y seguros de sí mismos en el futuro, mostrémosles que la vida está llena de matices. Que, aunque no siempre obtengan un vistoso trofeo, cada competición les ayudará a crecer en experiencia. Ese es el mejor premio que pueden obtener.

 

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